Guía para diferenciar tarjetas gráficas NVIDIA
No te confundas más con los Modelos y Gamas de las tarjetas Nvidia.
¿Te has sentido perdido entre tanto modelo de tarjeta gráfica NVIDIA?. En este video desgloso COMPLETAMENTE su sistema de nombres para que entiendas de una vez por todas qué significan los números y letras (GTX, RTX, 60, 70, 80, Ti, Super) y cómo se organizan por gamas.
Aprenderás a diferenciar una gráfica de gama baja, media o alta con solo mirar su modelo, y lo más importante: sabrás cuál es la mejor opción para TI según tu presupuesto y para qué la vas a usar (jugar, streaming, edición, etc.).
Cuando uno se pone a mirar tarjetas gráficas se encuentra con nombres como RTX 3080, 4070 y la verdad pueden parecer un auténtico jeroglífico. ¿Qué significa todo esto? Bueno, pues en esta guía vamos a descifrarlo. Vamos a desglosar juntos el sistema de nombres de Nvidia para que tomar una buena decisión sea mucho más fácil y no haya lugar a dudas. Y aquí viene la pregunta del millón, ¿no? ¿Qué es mejor? ¿Una RTX 3080 o una RTX 4070? Porque claro, uno ve el 80 y piensa, «Esto es más potente.» Pero luego ve la serie 40 y piensa, «Esto es más nuevo.» La lógica nos dice que el número más alto gana. Pero no siempre es tan fácil.
Lo bueno es que Nvidia nos deja todas las pistas en el propio nombre de la tarjeta. Es como un código secreto y hoy vamos a aprender a leerlo. ¿Vale? Pues aquí está la clave maestra, la piedra roseta para entenderlo todo. Es una fórmula muy sencilla, de verdad. Son cuatro partes. Primero, la familia. Segundo, la generación. Tercero, el nivel de rendimiento. Y a veces, solo a veces, un sufijo al final.
En cuanto se pillan estos cuatro conceptos, de repente cualquier nombre de gráfica Nvidia cobra sentido. Así que vamos a ello parte por parte. Empecemos por el principio, por la familia. La inmensa mayoría de las tarjetas que vemos hoy en día empiezan con las letras RTX. Y ojo, que esto no es solo marketing, no es un cambio de nombre y ya está, es mucho más.
Es un salto tecnológico brutal, uno que ha redefinido las reglas del juego de lo que una gráfica puede llegar a hacer. Mucha gente recordará las famosas GTX. Eran unas tarjetas fantásticas, la verdad, para el gaming de toda la vida. Pero llegaron las RTX y lo cambiaron todo. Son una auténtica revolución porque llevan dentro un hardware específico, unos cerebritos dedicados que son los núcleos RT y los núcleos Tensor.
Y estos son los que hacen posible dos tecnologías que son pura magia, el Ray Tracing y el DLS. Ya no es cuestión de fuerza bruta, de más caballos y ya está, no, no. Ahora es una forma mucho más inteligente de conseguir gráficos que nos dejan con la boca abierta. Pero a ver, ¿qué son estas dos cosas exactamente? Dicho de forma sencilla, el Ray Tracing o trazado de rayos lo que hace es imitar cómo se comporta la luz en la vida real. Las sombras, los reflejos en un charco, la iluminación, todo se vuelve increíblemente realista.
Es de verdad como pasar de ver dibujos animados a ver una película de Hollywood. Y el DLSS, bueno, el DLSS es brujería, es una inteligencia artificial que básicamente aumenta los fotogramas por segundo, los FPS sin que se pierda calidad de imagen. Es como tener un botón de turbo para los juegos que los hace ir mucho más fluidos.
Muy bien, ya hemos visto las letras. Ahora vamos a lo gordo, a la chicha del asunto, los números. Y de verdad, aquí está el 90% de la información que importa. Si solo se puede recordar una cosa de todo esto, que sea esto, la regla de los dos números. El primer número que vemos es la generación. Por ejemplo, en una RTX 4070, ese 4 nos está gritando que es de la serie 40. Simple, ¿verdad? ¿Y por qué importa? Porque una generación más alta significa que la tarjeta es más nueva, tiene una arquitectura más moderna, consume menos energía para el mismo rendimiento y aquí viene lo clave, tiene acceso a tecnologías exclusivas. El mejor ejemplo es el DLS, una pasada que mejora el rendimiento una barbaridad.
Y como curiosidad, cada una de estas generaciones tiene un nombre en clave, el nombre de su arquitectura. La serie 40 es Ada Lovelace. La anterior, la 30, era Amper y la anterior a esa, la 20 Turing. Cada uno de estos nombres representa un salto adelante. Es como pasar de un motor de un coche de 2010 a uno de 2020.
No solo corre más, sino que es más eficiente y tiene más tecnología. Vale, ya tenemos la generación. ¿Qué viene después? Pues los dos siguientes números, en nuestro ejemplo de la RTX 4070 sería el 70. Y esto, esto es el nivel de rendimiento. Es la forma que tiene Envidia de decirnos cuánta potencia tiene esa tarjeta. Pero ojo, siempre comparándola con sus hermanas de la misma generación. Es lo que nos dice si es el modelo de entrada, el de en medio o el tope de gama.
La escala es bastante fácil de entender. Las que acaban en 90 y en 80 son la élite, la gama más alta. Son las bestias pardas para jugar en 4K sin despeinarse o para trabajos profesionales muy exigentes. Luego está la terminación en 70 que es la gama alta, el punto dulce para jugar de maravilla 1440p, lo que llamamos 2K. El número 60, bueno, el 60 es el rey, la gama media por excelencia, lo que compra la mayoría de la gente para jugar a 1080p a tope de todo.
Y por último, el 50, que es la gama de entrada para poder jugar a todo sin dejarse un dineral. Y ya casi lo tenemos. ¿Qué pasa cuando al final del número vemos unas letras? Pues esos son los sufijos. Son como los «power up» de los videojuegos. Nos dicen que esa tarjeta no es la versión normal, sino que tiene un extra de potencia. Los más habituales que vamos a ver son TI y Súper.
Es muy sencillo. Si vemos TI, que viene de Titanium o Super, significa que esa versión es más potente que el modelo base. Por ejemplo, una RTX 4070 Ti es más rápida que una RTX 4070 secas. Es un empujón extra de rendimiento. Podríamos pensarlo como una versión plus que se queda a medio camino entre el modelo que le da nombre y el siguiente escalón de la gama. Listo, ya está.
Ya tenemos todas las piezas del puzzle sobre la mesa. Familia, generación, nivel y sufijos. Ahora lo que toca es juntarlo todo y ver cómo se usa este conocimiento en la práctica para encontrar la tarjeta gráfica perfecta para cada caso. Vamos a lo práctico. Si se va a jugar en 1080p, que sigue siendo la resolución más común, lo ideal es mirar los modelos que acaban en 50 y sobre todo en 60. Son perfectos para jugar a los títulos más nuevos con todo al máximo en Full HD. Que se quiere dar el salto a 1440p, a 2K para tener más detalle y calidad. Ahí las estrellas son las que acaban en 70 y 70 Ti. Van a dar un montón de fotogramas por segundo para una experiencia de lujo. Y ya para la liga de los mayores, para el 4K, la realidad virtual o para gente que usa el ordenador para trabajar en serio editando vídeo o en 3D, ahí ya hay que irse a los modelos 80 y 90.
Y ahora un consejo que es importantísimo, de verdad, todo lo que hemos aprendido para descifrar el nombre es una guía fantástica, nos pone en el camino correcto, pero para la decisión final, la prueba del Algodón son los benchmarks. Son básicamente comparativas de rendimiento en juegos de verdad. El nombre nos dice en qué categoría compite la tarjeta, pero los benchmarks nos dicen si gana la carrera y por cuánto. Así que antes de comprar siempre, siempre hay que buscar comparativas de rendimiento. Y para terminar una pequeña reflexión.
La inteligencia artificial está cambiando las reglas del juego. Tecnologías como el DLSS han demostrado que ya no todo es fuerza bruta. La optimización inteligente es el futuro. Entender este código de los nombres de Nvidia no solo sirve para hacer una buena compra hoy, nos da las herramientas para entender hacia dónde va el futuro del gaming y de la creación digital. Y ahora, por lo menos, estamos un poquito más preparados para cuando llegue.



